Principales cifras

En 2025, Casa Caridad ha vuelto a demostrar que la solidaridad transforma vidas. Detrás de cada historia acompañada hay una red de personas comprometidas que hacen posible que nadie se quede atrás. 4.705 personas atendidas, 82.279 pernoctaciones que ofrecieron refugio y descanso, y 17.217 comidas servidas son mucho más que números: representan oportunidades, dignidad recuperada y esperanza para quienes más lo necesitan. Estas cifras reflejan la fuerza de un proyecto social construido entre todos y que, año tras año, sigue creciendo para llegar más lejos.
Quienes son
De las 4.705 personas atendidas en 2025, resulta significativo que la presencia de mujeres sea mayoritaria, reflejando un cambio profundo respecto a épocas anteriores, cuando su presencia en los recursos de acogida era prácticamente residual. También emociona constatar que casi un tercio son menores de edad, niños y niñas a los que no podemos dejar atrás y a quienes debemos ofrecer un futuro lleno de oportunidades, porque solo así es posible romper el ciclo de la exclusión; por eso, apostamos decididamente por la educación como camino de transformación. El tramo principal de edad se sitúa entre los 18 y los 50 años, etapas vitales en las que la falta de oportunidades deja una huella especialmente dura. Por nacionalidad, destaca que la nacionalidad mayoritaria de las personas atendidas es la española, un recordatorio cercano y contundente de que la pobreza y la exclusión no son realidades lejanas, sino que forman parte de nuestro propio entorno y de la sociedad en la que vivimos.
Hogar y estabilidad
En 2025, 526 personas fueron alojadas en nuestras instalaciones, generando 82.279 pernoctaciones que representan mucho más que una cama: significan protección, acompañamiento y una nueva oportunidad para empezar de nuevo. A este esfuerzo se suman las 22 viviendas en marcha, entre ellas 12 adquiridas el pasado año, así como las casi 150 personas que han logrado con nuestro apoyo una solución habitacional estable, dando un paso decisivo fuera de la exclusión.
Nuestro motor humano
Representan la solidez y la excelencia técnica de una labor social que es hoy referente en Valencia. Su profesionalidad, experiencia y vocación de servicio se traducen en un acompañamiento riguroso y profundamente humano. Conocimiento técnico al servicio de quienes más lo necesitan.
Son la fuerza silenciosa que sostiene Casa Caridad día tras día. Su fidelidad convierte la solidaridad en algo constante, firme, que no depende de momentos puntuales, sino de un compromiso que permanece en el tiempo. Nos permiten planificar nuestras acciones y no cerrar las puertas ni un solo día.
Compromiso real con la responsabilidad social corporativa y con la construcción de una sociedad más justa en Valencia. Su implicación sostenida trasciende la aportación económica para convertirse en un impacto social compartido, capaz de generar oportunidades, inclusión y bienestar para las personas que atendemos. Logramos resultados concretos que mejoran vidas y a nuestra comunidad
Gestos de generosidad que se transforman en refugio, alimento, cuidado y nuevas oportunidades. Detrás de cada aportación hay una persona que decidió no mirar hacia otro lado. Y juntas, todas ellas, hacen posible que la esperanza llegue donde más falta hace.
Son el alma de Casa Caridad. Regalan su tiempo, su energía y su cariño sin esperar nada a cambio, recordándonos que la verdadera solidaridad nace del encuentro con el otro. En cada gesto sencillo una conversación, una sonrisa, una ayuda cotidiana construyen un lugar donde nadie se siente solo y donde la vida vuelve a tener sentido.