17 Jun La crisis de la vivienda se consolida como la principal barrera para la inserción de las personas atendidas por Casa Caridad
- La Memoria de Actividad de 2025 refleja un patrón de pobreza que afecta principalmente a mujeres jóvenes con bajos salarios que necesitan ayuda para poder comer sin endeudarse
- Proyecto Fénix se consolida como una herramienta clave: 121 personas se alojaron en las 22 viviendas supervisadas en Valencia y Torrent
- Casa Caridad entregó una media de 120 carros de alimentos y productos básicos diarios durante el año, para ayudar a familias que, pese a tener ingresos, no pueden asumir el coste de la vivienda y los gastos básicos
- El encarecimiento de los alquileres está agravando esta situación y dificulta el éxito en los procesos de autonomía. Por ello, a través del servicio de atención integral, la entidad ayudó a 159 personas a acceder a una solución habitacional acorde a sus posibilidades
Mujer, joven y con ingresos limitados. Ese es el perfil predominante de las personas atendidas actualmente por Casa Caridad. Una realidad que refleja cómo la vulnerabilidad afecta cada vez más a personas que, pese a contar con empleo o alguna fuente de ingresos, encuentran serias dificultades para cubrir necesidades básicas y desarrollar un proyecto de vida autónomo.
Uno de los principales obstáculos es el acceso a una vivienda asequible. “Nos encontramos con personas que han conseguido empleo, que están preparadas para iniciar una vida independiente o abandonar recursos residenciales, pero que no encuentran alternativas habitacionales a precios asequibles. La vivienda se ha convertido en una barrera que frena muchos procesos de inserción”, señala Elena Sánchez, presidenta de Casa Caridad.
La entidad advierte de que la escalada de los precios del alquiler está dificultando la consolidación de muchos procesos de autonomía. Aunque las personas logran mejorar su situación laboral o económica gracias al acompañamiento social recibido, cada vez resulta más complicado acceder a una habitación o una vivienda en condiciones asumibles, especialmente para quienes perciben salarios bajos o inestables.
Esta es una de las principales conclusiones que se desprende de la Memoria de Actividad 2025, presentada hoy por la entidad. El documento refleja la atención prestada a 4.705 personas a través de sus distintos recursos. Del total, el 53% fueron mujeres y un tercio menores de edad, lo que evidencia el creciente peso de las familias con hijos e hijas entre los perfiles atendidos.
Durante el último año, Casa Caridad continuó desarrollando una intervención integral orientada a favorecer la autonomía de las personas. Gracias a este acompañamiento, 117 personas accedieron a un empleo y 159 encontraron una solución habitacional o residencial, avanzando así en sus procesos de inserción social.
Una parte importante de estos procesos se desarrolla a través del Proyecto Fénix, el programa de viviendas supervisadas de Casa Caridad, que cuenta con 22 viviendas en Valencia y Torrent y acogen a un total de 121 personas. Gracias a este recurso, cinco familias, formadas por 16 personas, accedieron a una vivienda definitiva y 11 personas lograron su inserción laboral.
Reparto de alimentos
El encarecimiento de la vivienda, la alimentación y los suministros básicos está incidiendo en todos los servicios de Casa Caridad. De hecho, se ha aumentado en un 20% las entregas de alimentos y productos de primera necesidad respecto al año anterior, alcanzando las 33.602, y una media de 120 carros diarios.
En total, 3.347 personas fueron atendidas a través de este recurso durante 2025. La mayoría contaban con una vivienda, pero necesitaban apoyo para cubrir necesidades básicas y mantener una mínima estabilidad económica.
“La vulnerabilidad ha cambiado. Cada vez atendemos a más personas que trabajan, que tienen una vivienda y que hace unos años probablemente nunca habrían necesitado acudir a una entidad social. El aumento de los precios está reduciendo el margen económico de muchas familias hasta límites muy preocupantes”, explica Elena Sánchez, presidenta de Casa Caridad.
Nuevos recursos para responder a nuevas necesidades
Entre los hitos más destacados del ejercicio figura la puesta en marcha del Centro de Atención a Emergencias Sociales (CAES), impulsado a petición del Ayuntamiento de Valencia para dar respuesta a situaciones de emergencia social y reforzar la atención frente a situaciones puntuales. Este servicio acogió a 88 personas.
Además, la institución cuenta con dos Centros de Acogida Temporal, que se encuentran al 100% de su capacidad y acogieron a 422 personas en 2025; un comedor social, que repartió 17.227 comidas; tres centros de educación infantil, con 244 niños y niñas y sus familias; y realiza ayudas económicas directas.
Para mantener todos estos servicios y programas, Casa Caridad destina más de 22.000 euros al día. Una labor que es posible gracias al apoyo de 3.930 socios, 183 Empresas con Valor y 146 personas voluntarias.
“Las cifras nos muestran una realidad social cada vez más compleja. La exclusión ya no afecta únicamente a quienes carecen de recursos por completo, sino también a muchas personas y familias que viven al límite de sus posibilidades. Nuestro reto es seguir adaptando los recursos para responder a estas nuevas formas de vulnerabilidad y evitar que situaciones puntuales se conviertan en problemas estructurales. Trabajar con cada persona, de manera individualizada, para lograr una integración real”, concluye la presidenta de Casa Caridad.
